Pac-Man no tiene historia de origen. No tiene motivación, no tiene enemigos con los que tenga una rivalidad personal, no tiene un pasado traumático que lo empuje a actuar. Es una boca amarilla en un laberinto. Y aun así, en 1980, se convirtió en el personaje más reconocible del planeta. Antes que Mario. Antes que cualquiera.

Su creador, Toru Iwatani, quería un personaje que no intimidara, que no fuera agresivo, que pudiera gustarle a cualquiera —incluyendo a las mujeres y a la gente que nunca había tocado una máquina arcade. Lo consiguió. Pac-Man fue el primer personaje de videojuego en tener cara reconocible, en aparecer en camisetas, en protagonizar una serie de animación, en convertirse en icono cultural antes de que eso fuera algo que los videojuegos pudieran hacer.

► EN EL JUEGO

Pac-Man se mueve por el laberinto en cuatro direcciones. Sin saltar, sin correr, sin habilidades especiales. Solo caminar, comer puntos y sobrevivir. La gracia está en que con esas limitaciones el juego genera situaciones de tensión, decisión y satisfacción que títulos mucho más complejos no consiguen igualar.

Su único momento de poder son las Power Pellets — los cuatro puntos grandes de las esquinas. Durante unos segundos la dinámica se invierte: los fantasmas huyen y Pac-Man caza. Es el instante más satisfactorio del juego, y lleva cuarenta años siéndolo.

VELOCIDAD
★★★☆☆
POTENCIA
★☆☆☆☆
CON POWER PELLET
★★★★★
DIFICULTAD
★★☆☆☆

► MÁS ALLÁ DEL LABERINTO

Pac-Man apareció en más de treinta juegos entre 1980 y 1990. Ms. Pac-Man (1982) mejoró la fórmula con laberintos más variados y movimiento más impredecible de los fantasmas —muchos consideran que es mejor juego que el original. Pac-Land (1984) lo convirtió en plataformas. Pac-Mania (1987) añadió perspectiva isométrica y la posibilidad de saltar sobre los fantasmas.

En Super Smash Bros. (2014) llegó su consagración definitiva como icono de la cultura del videojuego, peleando junto a Mario, Link y Donkey Kong como si siempre hubiera estado ahí. Porque en cierto modo, siempre estuvo.