La Capcom Play System 2 supuso un salto generacional sobre su predecesora. Lanzada en 1993 con Super Street Fighter II Turbo, la CPS-2 incorporó un sistema de seguridad basado en batería que causó controversia: al agotarse, la placa dejaba de funcionar. Aun así, su potencia gráfica y sonora la convirtió en la reina de los recreativos durante toda la década de los 90.
Su diseño modular con placa A-board (hardware base) y B-board (el juego) permitía intercambiar títulos sin cambiar toda la electrónica, reduciendo costes para los operadores de salones.
La CPS-2 fue la primera placa arcade en incluir un chip de seguridad alimentado por batería. Al agotarse esta (tras unos 5-10 años), la placa entraba en modo suicide y borraba las claves de cifrado, inutilizándola. En 2007, la comunidad de MAME logró crackear el sistema y preservar todos los títulos.